jueves, 24 de noviembre de 2011

Hanna Arendt

Una aproximación a la filosofía política del siglo XX
 
Hanna Arendt nació en Linden-Limmer, hoy barrio de Hanóver, Alemania, el 14 de octubre de 1906 y murió en Nueva York, Estados Unidos, el 4 de diciembre de 1975. Fue una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, sobre todo por sus estudios en el campo de la teoría política. La privación de derechos y persecución en Alemania de personas de origen judío la expulsaron de su país en 1937. Luego, en 1951, Hanna adoptó la nacionalidad estadounidense, país en el que residía. Fue discípula de Heidegger, Husserl y Jaspers. También fue profesora de las Universidades de Berkeley, Princeton, Columbia y Chicago.


Obras Fundamentales
Los orígenes del totalitarismo (1951)
Rahel Vaernhagen : la vida de una judía (1958)
La condición humana (1958)
Eichmann en Jerusalén (1963)
Hombres en tiempos de oscuridad (1968)
Entre el pasado y el futuro: ocho ejercicios sobre la reflexión política (1968)
Reflexiones sobre la violencia (1969)
Crisis de la República (1972)
La vida del espíritu (1978)
El autor de “Algunas ideas del pensamiento político de Hanna Arendt: su impacto actual”, artículo principal que se analizará en este trabajo, la define como una “arqueóloga del pensamiento político”, en virtud de su desarrollo de ideas a través del análisis de nuevas vetas. He aquí una lista de los principales temas abordados por nuestra pensadora y revisados por Francisco Ávila Fuenmayor.

· El totalitarismo
· El poder
· La violencia
· La dominación
· La política
· La historia
· La libertad


Hacia una comprensión histórica del totalitarismo

“No podemos demorar la lucha contra el totalitarismo hasta que lo hayamos comprendido, puesto que no lo comprenderemos (…) hasta que lo hayamos derrotado”
¿Qué es para Arendt la comprensión? En principio establece una diferencia entre comprensión y conocimiento a la vez que señala una secuencia condicional entre ambos conceptos. De modo que la comprensión descansa en el conocimiento, siendo la comprensión inicial condición necesaria para que exista el conocimiento. De este postulado parte Hanna para realizar su comprensión y crítica del totalitarismo. Para ello estudia la historia reciente y su devenir político, poniendo énfasis en la negación de la libertad, la cual dice, ha sido puesta en peligro sucesivas veces, pero nunca en la forma tan extrema y radical que adquiere bajo regímenes totalitarios.
Arendt propone también la existencia de una interesante analogía entre los términos totalitarismo e imperialismo en el sentido en que ambos son sinónimos de una política exterior agresiva. La justificación histórica de este postulado recuerda que el primero sustituye al segundo en sus respectivos desarrollos como fenómenos políticos hegemónicos mundiales. Ambos conceptos están tan instalados en el paradigma político del siglo XX que se han utilizado, tal vez anacrónicamente, para denominar males del pasado caracterizados por la agresividad y el afán de expansionismo (imperialismo), o el terror y la sed desmedida de poder (totalitarismo).
Hanna advierte características propias del totalitarismo: la alienación, el chantaje nuclear, la injusticia, el consenso impuesto, la utilización irracional de tecnología en detrimento del equilibrio ambiental y por supuesto la imposición de las reglas de juego por parte de los países desarrollados a sus subordinados en desarrollo.[1] Las estructuras de dominio son el resultado de un proceso histórico[2] .Es decir, el fascismo no irrumpe en escena sin la existencia previa de ciertos elementos. En la escena final de El huevo de la serpiente (1977), del realizador sueco Ingmar Bergman, un personaje nos hace notar que el nazismo ya estaba en el germen de la sociedad alemana, del mismo modo en que la serpiente dentro de su huevo presenta ya la forma exacta que ostentará cuando adulta.
Finalmente Arendt advierte que la sociedad democrática no es ajena ni inmune al totalitarismo, ya que aunque éste goce de mala prensa no le cuesta filtrarse encubierto bajo nuevas formas. Como ejemplo valga el control de las potencias mundiales evidenciado a través de los recursos tecnológicos, el cual está teñido de totalitarismo, es decir que el totalitarismo estaría siempre en estado latente o potencial, listo para hacer su aparición bajo la estructura de poder de turno.


Reflexiones acerca del poder, la violencia y la dominación
“El reto de la política siempre es el poder nunca la violencia”, la frase pertenece a Esquirol, quien estudia la posición de Arendt con respecto a estos conceptos. Para Hanna la violencia es algo particularmente humano. Sólo puede existir en el orden hombre-hombre, ya que la misma acción bajo la estructura hombre-animal, se define más correctamente como crueldad. Con respecto a la relación del hombre con la naturaleza Arendt afirma que la crisis ecológica es producto de la violencia contra la naturaleza. Como contracara de la violencia encontramos la paz el amor, y el discurso. Hay un énfasis especial puesto en esta palabra ya que una definición ajustada del concepto de violencia en Arendt sería definir a esta última como “lo opuesto del discurso”. La historia política ofrece múltiples ejemplos de uso y abuso de la violencia la cual ha estado presente en revoluciones, cambios de paradigma, etc. Es decir, ha sido una práctica inherente al ejercicio del poder en las sociedades estatales[3], independientemente del desarrollo de la violencia en ámbitos extraestatales: terrorismo, crimen organizado, delincuencia informal, etc.
Arendt considera que la violencia ha sido el denominador común de la historia del siglo XX. “Nadie consagrado a pensar sobre la Historia o la Política puede permanecer ignorante del enorme papel que la violencia ha desempeñado siempre en los asuntos humanos y ha sido singularizada tan escasas veces para sus especial consideración”. Hay en esto un guiño crítico a la filosofía marxista-hegeliana, para la cual la violencia es un ingrediente necesario para el cambio social, postulando con ello su justificación histórica. Hanna se opone a esta concepción aduciendo que la violencia es más arma de reforma que de revolución. En su obra La Condición Humana realiza un análisis del desarrollo histórico de la violencia desde la antigüedad hasta la época moderna, a la vez que en Crisis de la República advierte acerca del uso de la violencia ya que esta “se distingue por su carácter instrumental”.
Por otra parte el pensamiento político de Arendt aspira a una concepción y análisis de la no violencia reflexionando acerca de que hay algo “político” en el hombre[4], en su pluralidad, que ella define esencialmente como “no violento”, lo cual sería la clave capaz de acabar con la violencia. De paso cuestiona la eficacia de la violencia y la fuerza en el ejercicio del poder.

Precisamente con respecto a la concepción del poder Arendt coincide con Hobbes en la forma pero no en el contenido. Recordemos que en el Leviatán se menciona la guerra como condición para la conformación y consistencia del poder. Para Hanna en cambio, la guerra es una forma de violencia que se produce al margen del poder. En su concepción habitual el vocablo poder refiere a la capacidad para producir ciertos resultados. Pero hilando más fino, es decir, hablando específicamente de poder social o político estamos haciendo alusión a la posibilidad de la mujer y el hombre de actuar en público, y al ejercicio del poder del hombre sobre el hombre, es decir, estamos hablando de dominación. [5]
Para Arendt el poder es lo que mantiene la existencia de la esfera pública, ese espacio en el que los hombres se agrupan mediante el discurso y la acción: “el poder surge entre los hombres cuando actúan juntos y desaparece en el momento en que se dispersan”. Con respecto a esto último, es interesante destacar que nuestra pensadora se aleja de una extendida tradición de la filosofía política, la cual ha presentado siempre al poder y la violencia como conceptos indisolublemente unidos. Arendt se ha ocupado de señalar esta carencia teórica que recurre al uso de las palabras: poder, potencia, fuerza, autoridad (matizadas por supuesto con un buen toque de violencia) como si fueran sinónimos cuando en realidad refieren a fenómenos claramente diferenciados. Este atolladero linguistico-filosófico ha imposibilitado la comprensión de los mencionados conceptos con una mayor profundidad. Para Arendt el término poder se define como “la acción humana concertada” así como la pérdida del poder “se convierte en una tentación para reemplazar el poder con violencia”.
Otra idea destacable en Hanna Arendt es su concepto de libertad. Afirma que es inherente al ser humano y es la razón por la cual este convive organizado políticamente con sus semejantes. La razón de la historia por su parte, sería el reconocimiento de esta libertad en las acciones pasadas con el fin de preservarla ya que de la causa de la libertad deviene la existencia de la política.

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[1] Cabe mencionar que para la elaboración de este segmento se ha recurrido a los conceptos de “centro” y “periferia”, opuestos complementarios dentro de la concepción de “economía mundo”, acuñada por Immanuel Wallerstein a propósito de la expansión atlántica europea y los orígenes del imperialismo en sentido estricto en los siglos XV y XVI.[2] El movimiento de las sociedades posee su propia dinámica, lo cual constituye según Pierre Vilar la materia de la historia”[3] Para Max weber hay Estado cuando es posible el “monopolio legítimo de la coerción”. Hanna Arendt se opondrá a este postulado cuando cuestione el vació teórico que ella percibe claramente en la comprensión de los conceptos de poder y violencia.[4] En esta cuestión existe una evidente influencia del “animal político” de Aristóteles.[5] “Se dice que el Estado es el instrumento que permite a la clase dominante ejercer su dominación violenta sobre las clases dominadas. Y para que haya Estado, es necesario que antes haya clases sociales antagónicas, ligadas por la explotación.” (Pierre Clastres). Otra interesante reflexión al respecto la hallamos en Maurice Godelier. Según su esquema, todo poder de dominación se compone de dos elementos indisolublemente unidos: la violencia y el consentimiento, de las cuales la fuerza más decisiva nos es la violencia de los dominadores, sino el consentimiento de los dominados. Desde esta visión una mayoría oprimida daría el consentimiento para que “esta dominación se presente como un servicio o como vinculada a un servicio que prestan los dominadores”.



BIBLIOGRAFÍA
AVILA FUENMAYOR, Francisco J. “Algunas ideas del pensamiento político de Hanna Arendt: su impacto actual”, Revista de Ciencias Sociales, año XI, vol. 1, Universidad de Zulia, Maracaibo, Venezuela, 2005, pp. 181-191

CLASTRES, Pierre, “La sociedad contra el Estado” en: La Societé contre l’Etat, París, Les edicions de minuit, 1971, (cap. 11), Traducción de Rosario Herrera Guido


FISTETTI, Francesco. Comunidad. Léxico de política, Traducción de Heber Cardoso, Buenos Aires, Nueva Visión, 2004

GODELIER, Maurice. “Orígenes y Formación. Procesos de la constitución, la diversidad y las bases del Estado”, en: Revista Internacional de ciencias sociales. París, UNESCO, 1980, pp. 179-186

VILAR, Pierre. Iniciación al vocabulario de análisis histórico. Barcelona. 4º edición. Crítica, 1982. (1º ed. París, 1980)

WALLERSTEIN, Immanuel. El moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI, Madrid, Siglo XXI, 1974

WOLIN, Sheldon. Política y perspectiva. Continuidad y cambio en el pensamiento occidental. Buenos Aires, Amorrortu, 2001


PELICULA CITADA

FICHA TÉCNICA
Título: El huevo de la serpiente
Título original: The serpent's egg
Dirección: Ingmar Bergman
País: Alemania Occidental, Estados Unidos
Año: 1977
Fecha de estreno: 28/10/1977
Duración: 119 min.
Género: Histórico, Drama
Calificación: No recomendada para menores de 18 años
Reparto: David Carradine, Liv Ullmann, Heinz Bennent, Isolde Barth, Toni Berger, Christian Berkel, Richard Bohne, Paula Braend, Erna Brünell, Paul Burian
Productora: De Laurentiis, Rialto Film


Pablo Ojeda y Natalia Ruiz
Cátedra: Introducción a la Filosofía
Profesora: Lic. Liliana Ponce
Instituto Superior del Profesorado
Dr. Joaquín V. González



Artículo complementario de la exposición oral:

Hanna Arendt: Una aproximación a la Filosofía Política del siglo XX.
11 de Noviembre de 2010